Es el periodo de la historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio romano de Occidente, en el siglo V, hasta el siglo XV. No obstante, las fechas anteriores no han de ser tomadas como referencias fijas: nunca ha existido una brusca ruptura en el desarrollo cultural del continente. Parece que el término lo empleó por vez primera el historiador Flavio Biondo de Forli, en su obra (Décadas de historia desde la decadencia del Imperio romano), publicada en 1438 aunque fue escrita treinta años antes. El término implicó en su origen una parálisis del progreso, considerando que la edad media fue un periodo de estancamiento cultural, ubicado cronológicamente entre la gloria de la antigüedad clásica y el renacimiento. La investigación actual tiende, no obstante, a reconocer este periodo como uno más de los que constituyen la evolución histórica europea, con sus propios procesos críticos y de desarrollo. Se divide generalmente la edad media en tres épocas.
El arte medieval se manifiesta a lo sumo un mayor interés y hacia los movimientos del alma humana, como el ser una ofrenda a Dios, a los santos o a los difuntos, con el fin de obtener su gracia, su indulgencia, El de ser intermediarios entre el mundo sobrenatural y el humano, haciendo visible aquí las realidades divinas, El de ser una afirmación de poder: por un lado, del poder de Dios y de la Iglesia que reclamaba su delegado en el mundo; por otro, del poder de aquellos que tienen los medios suficientes para encargar obras de arte.
En esta imagen claramente podemos evidenciar como Dios era el centro de todo, y el papel tan importante que ejercía el monasterio en la sociedad. También vemos la influencia de otros imperios como el Romano, no solamente en la arquitectura, en este caso las columnas, sino tambien en las armas.
El Imperio Romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica caracterizada por una forma de gobierno autocrática.
El nacimiento del imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al Mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial los dominios de Roma siguieron aumentando, llegando a su máxima extensión durante el reinado de Trajano.
Para los romanos la filosofía consistía en un conjunto de “ejercicios espirituales y reglas de vida”. Existían entonces escuelas de filosofía, igual que en Grecia, donde no solamente se acumulaban saberes sino donde también se enseñaba a vivir, a saber vivir; los epicúreos, los hedonistas, los estoicos no pretendían otra cosa más que sugerir códigos de comportamiento capaces de “sustraer al individuo de las inquietudes de la existencia”. Por lo tanto los dioses romanos eran considerados como unos habitantes más de la naturaleza, influyentes y poderosos pero habitantes del mundo.
Esta es una imagen representativa de La Roma Imperial. Ya que el papel principal que desempeñaban las mujeres en Roma era el de ser fiel y una abnegada esposa ya que dependían en todo momento de su marido. Mas sin embargo, la mujer era más importante en Roma que en Grecia. Gobernaba también la casa, pero tenía más autoridad que la mujer griega, porque estaba más asociada a la vida de su marido. Se la felicitaba porque cuidaba del gobierno de la casa e hilaba la lana, y además de eso compartía los honores que se tributaban a su esposo, aparecía con él en público, en las ceremonias y los juegos, y estaba rodeada de consideraciones; era en fin la señora, la matrona.
Podemos observar claramente como se dio la desintegración, fragmentación, desmaterialización de la imagen a partir del mosaico, lo que le da un estilo ideal y trascendente. Haciendo referencia al texto “La época imperial y el final del mundo antiguo” nos dice que el arte buscaba refugio en la parte impresionista, que resultaba completamente incomprensible para las clases inferiores, antes de rendir las armas a la sencillez plebeya y al impresionismo directo del último arte de la antigüedad; se le incremento un uso público en las artes.